Memoria y Perfil Identitario

El desborde de la Capital de La Frontera: la nueva proyección poniente de la ciudad hacia el sector aledaño a Avda. Pedro de Valdivia y la implementación de Avda. Alemania

Consolidada la anexión de La Frontera al estado nacional chileno y asentada la vocación de capital urbana que en la región detenta Temuco, una segunda fase de crecimiento de la ciudad, en las primeras décadas del siglo XX, vino a modificar su perímetro, forma y extensión.

En el trazado original de Temuco, y hasta 1910 por lo menos, los terrenos que se extienden a partir del borde poniente de la ciudad, más allá del límite formal que constituía Avda. Prieto, estuvieron destinados a parcelas para usufructo de familias alemanas avecindadas gracias a la política de colonización desplegada por el Estado en la época: Menz, Dörst, Schlattebach, Bayer, Schaeffer, Tepper, Hegenau, Saenger, Lienember, Menz, Fritz, son algunos de los apellidos que constan en el plano de 1910 como propietarios de los paños de suelo ubicado en el borde oriental de la ciudad, en toda su extensión de Norte a Sur.

Este sector de parcelas observó un auge significativo con el tiempo pues el flanqueo que realizaba el rio Cautín en el extremo Sur Este de la ciudad ponía a estos terrenos como los únicos de vocación agrícola disponibles para la provisión ágil de la población citadina. Esta área de la periferia urbana produjo por muchos años y en forma creciente distinto tipo de productos agrícolas, desde flores, pasando por especies hortícolas y carne de animales menores, hasta leche y licores. Esta actividad se veía dinamizada, además, por el emplazamiento en el extremo Norte de esta área del camino de acceso a la ciudad desde las localidades de Carahue, Imperial, Galvarino y Traiguen: es el “camino a Chol Chol”, vía que a través de su conexión con Avda. Balmaceda y calle Lautaro facilitaba el transporte de carga y pasajeros desde la Frontera oriental hasta la Estación de Ferrocarriles, punto de conexión de la nueva región con el país.

Entrada la tercera década del siglo XX, casi a un lustro de su fundación, la capital de La frontera evidencia tal grado de crecimiento socioeconómico y demográfico que requiere extender su superficie, eligiendo para ese propósito - por su cercanía, oportunidad y creciente implicación económica con el área urbana – los terrenos entregados a colonos alemanes en el límite oriental de la ciudad. La urbanización de esta área se articula a partir del complemento del trazado del “camino a Chol Chol”, ya re bautizado como Avenida Pedro de Valdivia, con la proyección paralela - más al sur - de la calle Manuel Montt hasta traspasar varios cientos de metros su intersección original con Avenida Prieto: nace allí la Avda. Alemania.  Entre estas dos arterias se diagramó una grilla de calles y pasajes que - respetando la propiedad de las parcelas entregadas inicialmente a los colonos - empezaron a dar aspecto y funcionalidad urbana al antiguo sector de parcelas: se habilita la avenida Francia, a unos 2 kilómetros desde avenida Prieto hacia el oriente y en paralelo a ésta, uniendo las avenidas Pedro de Valdivia y Alemania; le siguieron hacia el oriente - también paralelas - las avenidas España e Italia; entre ellas, y en paralelo ahora a las avenidas Pedro de Valdivia y Alemania, se habilitó las avenidas Inglesa y De la Paz.

La implementación de esta infraestructura vial facilitará el desplazamiento de medios de transporte para carga y personas entre ambas avenidas como entre este nuevo sector de la ciudad y su centro cívico, aledaño a la plaza Aníbal Pinto, y su centro comercial, dispuesto en el entorno de la Estación de Ferrocarriles. Con el tiempo esta área de la ciudad conformó un importante sector residencial, tanto así que convocó la implementación hasta allí del nuevo tranvía eléctrico habilitado durante los años 20s, el que, junto con la instalación de un hipódromo, terminó de consolidar el carácter urbano de esta nueva parte de la ciudad, convirtiéndola en un nuevo polo de actividad urbana.

Este nuevo sector de la ciudad se caracterizará, como los nombres de las calles lo insinúan, por el predominio de construcciones, prácticas productivas y sociales propias de las formas culturales predominantes en las naciones de donde provenían sus residentes: Inglaterra, Francia, Italia, España y, muy especialmente, Alemania. Era un sector cosmopolita y multicultural, que combinaba el carácter residencia con el carácter de polo público y ciudadano en el que se producía la sociabilidad y el encuentro entre los habitantes de la capital de La frontera: emblemático es el rol del Hipódromo y del recinto de exposiciones de la Sociedad de Fomento Agrícola (SOFO), lugares que planteaban una cartelera de actividades que convocaban la expectativa de la ciudadanía y su concurrencia en masa a los eventos que ahí se desarrollaban.

Hoy, la memoria de esta etapa de la biografía urbana de Temuco – su proceso de expansión como sistema ciudad - puede reconocerse en las edificaciones que en el área subsisten: la casona Thier - hoy Museo Regional de La Araucanía -, el Instituto Teológico de calle Dinamarca, el Colegio Alemán de calle Holandesa, la casona Malmus – hoy campus Menchaca Lira de la UCT -, las casas ubicadas en calles Holandesa y los complejos residenciales de calles Cabo Riquelme y General Pinto Puelma, entre otros.


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