by scanulef / Septiembre 26, 2016 / in plazas emblematicas / 0 comments

El auge urbanizador en La Frontera: Temuco, ciudad modelo en la “tierra de las oportunidades”

Los prolegómenos de la capital de La Frontera como asentamiento urbano se reconocen en las afueras del fuerte militar ubicado próximo a las orillas del rio Cautín durante los postreros años del siglo XIX, en plena guerra de ocupación por parte del Estado chileno del ancestral territorio Mapuche. Fuera de él se emplazó un escampado que sirvió  al propósitos de ejercicios y revistas militares, el cual, con el transcurrir del tiempo, fue convirtiéndose en el lugar alrededor del cual muchas familias criollas, colonas y mapuche se instalaron para escapar del clima de asolación que la falta de institucionalidad y la misma guerra impuso en todo el territorio de La Frontera: es la Plaza Manuel Recabarren. Como resultado del paulatino poblamiento del entorno de la plaza empezó a desarrollarse ahí un primer polo de actividad económica, que vendría a propiciar la construcción de lo que fue la Recova, primer mercado de abastos de la – en esa época – villa militar: ahí se transaba la más variada categoría de productos provenientes de distintos puntos del territorio. Como resultado de la consolidación de esta primera área de la capital de La Frontera se dio paso a la implementación de un pequeño conjunto de calles que empezarían a dotar de una cierta apariencia urbana a este inicial asentamiento militar: se emplazan las avenidas O’Higgins, San Martín, las calles León Gallo, Vicuña Mackena, Pratt, Bulnes y Aldunate, estructuras a partir de las cuales se proyectaría el área original de la ciudad hacia los pies del cerro Ñielol y las orillas de río Cautin.

Consolidada la ocupación militar de La Frontera, en los albores del siglo XX, y con la llegada del Ferrocarril, la naciente villa experimenta un explosivo desarrollo económico, social y urbano, desplazándose el polo de actividad desde las inmediaciones del fuerte militar hacia la zona donde se levantó la Estación de Trenes de la ciudad, ubicada en el extremo noreste del primer trazado cartográfico de ésta. Este nuevo polo de actividad generó una dinámica de desplazamiento de personas y carga en relación con el área aledaña al fuerte que vino a incentivar el fortalecimiento del intersticio existente entre ellas, erigiendo como nueva zona de formación urbana al centro cívico de la ciudad, alrededor del cual se instaló la nueva institucionalidad del proyecto nacional y estatal chileno, arrimada después de la ocupación militar: es la plaza Anibal Pinto. En su perímetro se instaló el edificio municipal, la catedral católica, la intendencia, el teatro, siendo utilizada también como espacio para la realización de todo tipo de reuniones y celebraciones ciudadanas. Acompañaban la presencia de las nuevas instituciones sociales y políticas en su derredor, las nuevas instituciones económicas, básicamente empresas financieras y bancos, y todo tipo de tiendas: textilerías y sastrerías, boticas y farmacias, ferreterías y bodegas, tiendas de menaje y mobiliario, etc.

Complementando estos elementos organizadores de la dinámica urbana de la ciudad, dos espacios públicos más estaban dispuestos en la trama original de la ciudad, los que fueron consolidándose en forma paulatina a partir del desarrollo que experimentó el entorno de las otras áreas de actividad: regimiento, estación de ferrocarriles y centro cívico. El primer espacio, la Plaza Brasil – conocida en algún momento más coloquialmente como la Plaza del Manzano – era cruzada inicialmente por un canal que con ocasión de temporales subía su nivel hasta  bloquear la entrada del transporte de tiro animal que se desplazaba desde el poniente de la ciudad hacia la estación de trenes; se ubica tres cuadras al norte de la plaza Aníbal Pinto, casi al borde norte de la ciudad original, instalándose como interfase para el tránsito de carga y personas venidas de La Frontera oriental que buscaba o remitirse al centro cívico por trámites, ventas de productos, compra de manufacturas y servicios sofisticados, o a la Estación de Ferrocarriles, transformándose así en un punto neurálgico del encuentro de los habitantes de La Frontera con su capital urbana; hoy es conocida como Plaza Teodoro Schmidt, en conmemoración del dibujante del primer plano de la capital de La Frontera. El segundo espacio que vino a complementar los iniciales espacios públicos erigidos en las plazas Recabarren y Pinto es la plaza Leon Gallo, instalada ésta en el borde oriental de la ciudad original, aledaña al hospital, cerca de una Iglesia franciscana y en el punto de entrada a una amplia zona de parcelaciones para colonos, principalmente alemanes, plaza que hoy es conocida como Plaza Teniente Dagoberto Godoy.

Hoy, la memoria de esta etapa de la biografía urbana de Temuco – su proceso de conformación como sistema ciudad – puede reconocerse en las edificaciones del edificio Massman, la escuela Francia, el Colegio La Salle o el Hotel Terraz, existentes en las inmediaciones de la Plaza Anibal Pinto; o en las casonas ubicadas en la esquina norponiente de la Plaza Manuel Recabarren; o en el complejo habitacional emplazado en el vértice sur poniente de la Plaza Dagoberto Godoy; e en las casas que flanquean el lado occidental de la Plaza Teodoro Schmidt.

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