by scanulef / Septiembre 26, 2016 / in barrio estacion / 0 comments

La consolidación y auge de La Frontera: Temuco como nodo de la actividad ferroviaria

La llegada del tren a Temuco – posibilitada por la construcción de un monumental viaducto sobre el rio Malleco, gracias a los nuevos medios provistos por la revolución industrial Europea – trajo consigo el contingente y equipamiento militar que consolidaría el control del Estado chileno sobre La Frontera y su capital, abriendo paso a un intenso flujo colonizador de población nacional y extranjera. Junto con el estado y los nuevos habitantes, el ferrocarril trajo consigo también una multiplicidad de adelantos de la técnica y la cultura de inicios del siglo XX, haciendo transitar la incipiente ciudad – formada en torno a la empalizada del fuerte militar y las artesanales actividades campesinas que ahí se desplegaron – hacia el estatus de una urbe moderna, caracterizada por la incorporación abrupta de la locomotora, la electricidad, el telégrafo, la imprenta y otras muchas máquinas que incrementarán exponencialmente la productividad económica de la ciudad, convirtiéndola en el polo de desarrollo que concentrará en La Frontera lo mejor del bienestar social, material y cultural de la época.

Desde su llegada el año 1893, y hasta entradas las primeras décadas del siglo XX, el entorno de la Estación de Trenes de Temuco será lugar de negocios, de arribo de los más diversos personajes y tipos de población, de procedencia policlasista y cosmopolita; en este sector se instalaron comercios, bodegas y mercados, lugares en los que la transacción comercial reinaba y la utopía del capitalismo y el progreso brillaba como motor del desarrollo social, cultural y económico. En este proceso de auge, el centro de actividad económica de la ciudad se habrá desplazado desde el entorno del Fuerte y el río Cautín hacia las inmediaciones de la Estación de Trenes, presionando su expansión hacia este sector, influyendo así en la configuración que adquirirá la ciudad en los años venideros. Es el período de la belle epoqué de la ciudad de Temuko: dinero, charla, sofisticación del vestuario, alarde de buenos modales vendrían a suplantar, muchas veces de forma conflictiva, los usos ancestrales de la población criolla y mapuche existente en la zona desde antes de la llegada de esta revolución productiva y cultural provocada por el Ferrocarril.

Hoy, la memoria de esta etapa de la biografía urbana de Temuco – la consolidación de la capital de La Frontera – se puede reconocer en instalaciones existentes en La Casa de Máquinas y la Estación de Trenes, en las que puede verificarse todo el acervo técnico del rubro ferroviario expresado en sus estructuras, medios y maquinarias; en la estructura del Edificio Marsano, la cual condensa la influencia arquitectónica imperante en la época y la función anfitriona de las grandes construcciones; y en el barrio Tucapel, en el que subsisten viviendas, inmuebles y mobiliario público del primer barrio obrero de Temuco, donde se instala el contingente de población que asciende socialmente junto con la actividad económica del área de influencia de la Estación de Trenes.

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